OPINION

Banderita española

 

La banderita española se ha utilizado (y sigue haciéndose) para tapar las vergüenzas de este Gobierno español, de los corruptos y de los sátrapas. Cuanto más podrido está, más grande la banderita. La sede del PP, pagada en dinero B ostentó una de las más grandes.

Y tampoco se queda atrás la que lució un edificio en obras en Valdebebas, en Madrid, curiosamente propiedad del empresario César Cort. La familia Cort -que se hizo rica gracias a los negocios del abuelo, que vendía wolframio a un señor que invadió Polonia y luego casi toda Europa y al final se suicido en su bunker- también apareció en los Medios recientemente gracias a que un “error judicial” propició que prescribiera una multa de más de 100 millones de euros (CIEN MILLONES DE EUROS) que tenían que pagar a Hacienda. Qué cosas..

Bien, a lo que iba, cuanto más grande el pufo, más grande la bandera.

Pues el caso es que en Alicante, lugar de podredumbre del PP donde los haya (recordemos que hay dos ex alcaldes con juicio abierto, Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo y un empresario Enrique Ortiz que pagaba facturas del PP y obsequiaba generosamente a cambio de información privilegiada sobre el Plan General de Ordenación) la banderita española ya no sólo tapa el olor a podrido sino que se exhibe, de una forma cuasi pornográfica (qué bien traída la imagen), en uno de los mayores burdeles (o por lo menos, más famosos) de España: El D’Angelo. Con dos cojones. Ya tenemos el combo perfecto: Corrupción y volquetes de putas, bajo la insigne bandera.

Me imagino al dueño, muy español y mucho español, izando la enseña al tiempo que ordena a las chicas formar en la puerta para leer el orden del día:

JEFE DE DIA: Alexa

IMAGINARIA: Judith

VISITA AL HOSPITAL: Erika y Yamilé

He tenido la suerte de vivir varios años a miles de kilómetros de España, y mentiría si digo que no he sentido nada al ver en esos pagos la bandera española. Cuanto más lejos estaba, más me gustaba verla. Sin embargo, en mi propio país, no sólo no me emociona sino que siento incluso repulsión al verla. La cleptomanía del PP ha llegado hasta el punto de habernos robado las emociones por sentirnos españoles en nuestra propia casa.

Ver esas banderas tapando la corrupción, en las muñecas de los que nos han robado o en las cachas del arma reglamentaria han movido a gente como yo, que he presumido de español fuera de nuestras fronteras, a repudiar el símbolo.

Supongo que las chicas que trabajan en el D’Angelo se sentirán muy españolas ejerciendo bajo la enseña nacional. La unidad de la Patria está asegurada. Y las copas y los servicios completos, también. Y muchas veces, con cargo a la VISA pagada por todos.

 

 

 

Chusé Lusilla

Periodista zaragozano. Trabajó en El Día de Aragón y El Punto Deportivo entre 1987 y 1989. Anteriormente presentó programas informativos en Antena 3 de Radio y Radio Aragón. En 1989 y hasta 1991 fue Jefe de Información en General Motors España. Posteriormente desempeñó el cargo de asesor de prensa del Gobierno de Aragón entre 1993 y 1994 y Jefe de prensa del Ayuntamiento de Zaragoza en 1995.
Tras semejante carrera periodística, emigró al Caribe y Brasil donde trabajo para varias multinacionales. Hoy, buscado todavía por diferentes agencias y gobiernos, sobrevive como soldado de fortuna. Si usted tiene algún problema y se lo encuentra, quizá pueda contratarlo.